Proyecto “tecnificación del riego parcelario”

El constante esfuerzo por vivir de la agricultura.

Nombre del grupo: “Shumid Pucará”

Miembros: 155 habitantes
Localización: Chimborazo, parroquia Achupallas.

Actividad: Agricultura agroecológica.
María y Juan luchan juntos:

La pareja Vellicela y Upaya son una de las 31 familias que, aplicando técnicas agroecológicas en la biogranja, están mejorando su dieta alimenticia y los ingresos económicos. Fundamentalmente, por dos razones: a) al ser parte del sistema de riego parcelario de la comunidad Shumid Pucará, siembran todo tipo de productos; b) como incrementaron la producción agrícola y pecuaria, comercializan los excedentes o comparten con sus familiares.

Desde hace un año, el sistema sirve a 155 habitantes (aproximadamente) y riega 15.9 hectáreas. La población está contenta porque, según dicen, al tener agua para riego aseguran la alimentación familiar: hortalizas, legumbres, huevos, granos y animales menores (gallinas, cuyes). Además, es una nueva fuente de ingresos para la familia.

Mejorar la producción agropecuaria tiene un sentido profundo: a más de levantar la autoestima de las familias, es un impulso para que los/as jóvenes vean a la agricultura como una fuente de trabajo digno y rentable, y se animen a quedarse en sus comunidades, por lo menos un tiempo más. “Cuando no teníamos riego sembrábamos solo cebolla, o esperábamos la voluntad de Dios para sembrar algo más, o salíamos a trabajar en la ciudad”, asegura Juan.

Ahora, en sus biogranjas, las familias de Shumid Pucará tienen cebolla blanca y colorada, nabo, col, coliflor, zanahoria blanca y amarilla, ajo, papa nabo, remolacha, quinua, lechuga, papas, habas, mashua, acelga, hierbitas; y un buen número de plantas medicinales. Esta producción, además de alimentarles, les sirve para participar en la feria de Achupallas y Alasuí. Con el dinero, adquieren otros alimentos y solventan las necesidades familiares. “Juntamos hasta 30 dólares semanales, que para nosotros es una gran ayuda”, dice Manuela

Un poco más de información

Entre otras cosas, el riego por aspersión ayuda a ahorrar agua, facilita la movilidad por terrenos irregulares y protege el suelo. “Este sistema permite regar parejito el terreno, y a la hora que uno quiera. Luego de los trabajos para instalarlo, recibimos capacitación sobre el funcionamiento de las llovederas (aspersores); mi mujer y yo sabemos a qué hora regar, cada qué tiempo se deben mover los aspersores. Hasta ahora todo está funcionando bien”, explica Juan.

Desde la captación hasta la comunidad hay 2 km de distancia; mientras que la distribución tiene 1 km. En promedio, el área de riego por usuario es de 8.000 m². Cada familia tiene 48 horas de riego, cada quince días; tres aspersores y 75 metros de manguera. Por el servicio, cada usuario/a aporta con 25 centavos.  Artículo publicado en revista Biogranjas 10, página 9.

¿Cómo apoyar?

Para construir un sistema de riego por aspersión, con una cobertura de 1 000 metros cuadrados, se necesita: 40 metros de manguera de polietileno de ¾ de diámetro, dos aspersores wobler de ¾, 1 hidrante de acople rápido de ¾ con su respectiva bayoneta, 8 tubos PVC de 32 mm, y algunos accesorios.

Con una contribución de USD 100 usted puede aportar a la implementación de un sistema por aspersión que irriga una parcela de 1 000 metros cuadrados