El grupo de Guangaje fue de gira a Chimborazo

El grupo de Guangaje fue de gira a Chimborazo

Autora: Myriam Allauca

El viaje fue el 26 de octubre de 2017, se hizo una gira de observación a la zona baja de la comunidad Palacio Real, parroquia Pungalá, cantón Riobamba, provincia de Chimborazo. La comunidad que visitamos se encuentra a una altura de 2900 msnm, su clima es frio, de topografía irregular. Ese día el clima se presentó lluvioso. Condiciones muy parecidas a las de nuestra comunidad en Guangaje, Cotopaxi.

En esta visita participaron 15 hombres, 20 mujeres y 5 jóvenes de la comunidad Tigua y de  Casa Quemada fueron 10 hombres, 24 mujeres y 6 jóvenes.

El objetivo del viaje fue conocer el manejo integral de paramos mediante la repoblación con llamas, que es un camélido de la zona andina. Fue emotivo la organización de los compañeros y compañeras, pues prepararon para el viaje el cucayo (alimento) para el almuerzo y música autóctona con artistas de la comunidad Casa Quemada.

A la llegada a la ciudad de Riobamba nos recibió el sacerdote Gabriel Espinoza, conocido como Padre Gabicho, gestor de la implementación de llamas en Palacio Real, quien había coordinado una entrevista en la estación radiofónica ERPE de Riobamba. Ahí participaron los compañeros, Fabiola Toaquiza (presidenta ASOPROTIGUA de Huayra Pungo), Manuel Caisaguano (presidente JAAP Casa Quemada), Manuel Chusin presidente JAAR Rumichaca, Olga Vega presidenta ASOPAEMTI; en la radio, a través de las entrevistas, se difundió las experiencias de trabajo de la zona Tigua y las expectativas de la visita.

Posteriormente visitamos la comunidad Palacio Real donde recibimos una charla sobre la importancia del cuidado del páramo a través de la implementación de llamas. Los anfitriones nos contaron que hace 20 años aproximadamente inició el proceso del cuidado del páramo cambiando a las ovejas por las llamas. En la actualidad cuentan con 150 camélidos de forma colectiva y 50 familias crían llamas de forma individual.

Las llamas son camélidos andinos propios de las zonas de altura, son rústicos por lo que no requiere un manejo muy cuidadoso. Forman una parte cultural de las comunidades indígenas de los Andes. Son útiles porque ayudan con las cargas a las mujeres, proveen de carne rica en proteína, con la esquila de lana se realiza bufandas, chalinas, con los huesos se realiza artesanías como aretes, cadenas, la manteca de llama y todos los productos se usan también con fines medicinales; según nos contó la técnica de la Asociación de Llamingueros Intiñán.

También visitamos el molino que funciona con la fuerza del agua, la misma que baja de las vertientes de sus páramos.

Para finalizar la actividad los visitantes agradecieron compartiendo los productos de las fincas en Guangaje, ya que habían llevado cebolla y haba. La organización de las comunidades tanto de los visitantes como de los que reciben (anfitriones) fue mutua, y visible el valor del intercambio de las experiencias que cada comunidad ha vivido.

El cuidado de los recursos naturales es vital, requiere de un largo proceso de trabajo con un liderazgo por la propia gente de las comunidades.