Agua de consumo humano en la comunidad Casa Quemada.

Agua de consumo humano en  la comunidad Casa Quemada.

Autor: Leonel Bonilla.

Esta historia se dio el 19 de octubre de 2017, en la comunidad Casa Quemada, parroquia Guangaje, cantón: Pujilí. Participaron 12 personas, cinco mujeres y siete hombres y nos reunimos con el objetivo de socializar un proyecto agua de consumo para las familias de la comunidad. Las familias viven en una zona de páramo, frío y muchas veces nublado.

Llegue a las 09:00 a la comunidad, donde ya estaba esperando Miriam Allauca, mi compañera de trabajo, con directivos de la Junta de Agua de Casa Quemada para empezar con la socialización del proyecto.

La gente en ese momento empezó a buscar donde nos podemos reunir y sentirnos mas cómodos –por lo general esa es la primera preocupación de la gente de las comunidades, hacernos sentirnos cómodos, a las personas que vienen de parte de la Fundación Swissaid-.

Entonces nos reunimos en casa de la señora Olga Vega, que siempre ha demostrado ser una mujer muy activa en su comunidad, y se nota el grado de influencia y motivación que tiene sobre las personas que la acompañan.

Ya reunidos, se socializó el proyecto, aclarándoles todas las políticas que la fundación pide a todas las comunidades para asegurar los mejores resultados: como el 10 % en efectivo del monto del proyecto, el material pétreo, la mano de obra incluyendo al maestro albañil, la fijación de una tarifa de agua, el operador del sistema de agua y su remuneración, una persona que sea bodeguero mientras dure el proyecto. Se explicó cómo y desde cuándo se empezarán los trabajos, y más que todo, que todos los beneficiarios se empoderen del proyecto que a la larga son ellos y ellas quienes cuidarán el sistema, darán el debido mantenimiento, para contar siempre con agua en sus hogares. 

Cuando termine de hablar, empezó a intervenir la señora Olga, quien en quichua (idioma local) empezó a tratar de hacer comprender las políticas de la fundación a todos los asistentes y en ese momento me di cuenta de la autoridad que representa la señora en esa comunidad. Así mismo, el señor Gabriel Chugchilán me explico cómo estaban tratando de hacer el plano participativo y me impresionó la forma cómo se daba modos para hacerlo -a pesar que no tiene experiencia- hacia un esfuerzo para hacer lo necesario para conseguir el diseño básico.

Mi principal aprendizaje fue darme cuenta que la gente de las comunidades, cuando se comprometen, pueden alcanzar sus metas y se esfuerzan para hacerlo bien. La gente en las comunidades ha tenido muy pocos estudios, a veces terminan la escuela, pero consiguen dibujar medidas, proporciones, distancias, porque conocen su comunidad.