Gestión del Conocimiento / Experiencias Metodológicas

Gestión del Conocimiento / Experiencias Metodológicas.

Elaboración de Caldo Sulfocálcico, una alternativa que controla enfermedades en mora y otros cultivos.   

Autor: Fernando Jácome Espinosa – octubre 2017

Esta experiencia tuvo lugar en las parroquias El Sucre y El Triunfo, cantón Patate, provincia de Tungurahua. El clima oscila entre los 12 – 17 °C (zona alta) y 20- 25 °C (valles), con una precipitación pluviométrica de 500 mm anuales en la zona baja y 2.000 mm anuales en la zona alta; con suelos franco – arenosos y franco - limosos. La topografía del terreno es bastante irregular con pendientes de más del 45% en los que actualmente se realiza agricultura.

En la actividad participaron granjeras y granjeros que se dedican a la producción agroecológica, el 90% de participantes son mujeres, y el 10% hombres. De ellos un 10% de las mujeres son jóvenes y el 1% hombres jóvenes.

En la parroquia del El Triunfo se encuentra muy difundido el cultivo de mora, que al desarrollarse en condiciones climáticas de   alta humedad es atacada frecuentemente por fitopotógenos (hongos, bacterias que enferman a las plantas); como respuesta a esta problemática se plantea la elaboración del caldo sulfocálcico, como un método de control orgánico para el ataque de enfermedades causadas por los hongos Oídium y Sclerotinia. 

Metodología:

Para la preparación de este fungicida es necesario contar con una tina de tol, rajas de leña, 100 litros de agua, 12 libras de azufre molido (industrial al 98%), 6 libras de cal viva y 250 centímetros cúbicos (un cuarto de litro) de aceite vegetal.

En primer lugar, se realiza una fogata y hervimos los 100 litros de agua, en un recipiente aparte se mezcla el azufre y la cal, para ser añadidos a el agua en estado de ebullición (hierve).

Una vez que se coloca el azufre y la cal se cocina esta mezcla por un periodo de tiempo entre 10 y 15 minutos agitando constantemente para evitar que el caldo se riegue. Si la ebullición del caldo es constante este se tornará de un color rojo ladrillo, esta es la señal de que nuestra preparación está lista.

Finalmente, el caldo debe ser retirado del fuego, se añade los 250 centímetros cúbicos de aceite vegetal, se mezcla y deja enfriar completamente, para aplicarlo al cultivo de mora.

El almacenamiento del caldo sulfocálcico se lo debe realizar en recipientes de plástico negro, con el fin de evitar que la luz solar dañe el preparado. Se puede mantener durante 12 meses guardado.

La dosis de aplicación es de 1 a 2 litros de caldo que se disuelve en agua hasta completar los 20 litros de una bomba. Se recomienda aplicar en horas de la mañana o de la tarde, se debe evitar realizar esta labor entre las 10:00 y las 16:00 horas, cuando el sol es fuerte y se evapora el producto. Tampoco se debe realizar la aplicación en presencia de lluvia, pues esta lava el producto y evita su acción funguicida.

A tener en cuenta:

Para lograr que el caldo sea de buena calidad se debe mantener el agua hirviendo, mientras mayor sea la temperatura el cambio de color a rojo ladrillo se realizará en menor tiempo. Al contrario, si la temperatura de cocción baja, el caldo se volverá verdoso y la calidad de esta mezcla no será buena para el control de los fitopotógenos.

El caldo también adquiere el color verdoso si las condiciones de almacenamiento no es la adecuada; y en ese momento el preparado debe ser desechado, porque ha perdido las propiedades curativas.

La compra de los insumos para esta preparación se recomienda realizar en forma grupal, con el fin de adquirir los ingredientes al por mayor y abaratar costos.

 

Resultados:

ºEl caldo sulfocálcico ha demostrado ser efectivo en el control de una amplia gama de enfermedades fungosas (hongos) en diferentes cultivos, además no presenta efectos secundarios como el caldo bordelés, si no se usa en las dosis adecuadas, que defolia a los vegetales (caen las hojas).

En el sector de El Triunfo las granjeras que acuden a realizar prácticas agroecológicas, probaron el preparado en una pequeña área de sus cultivos de mora, y al ver que el resultado fue mejor que con los productos químicos, usados habitualmente. Entonces, sus esposos acudieron al siguiente taller, donde las esposas fueron quienes les enseñaron a preparar este funguicida orgánico, que da buenos resultados en el cultivo de mora, y otros de la zona.